Juguetes de nuestra infancia: Si no son Micro Machines, no son los auténticos!

Sin saber muy bien por qué, mientras hoy iba por la carretera conduciendo me ha venido a la mente uno de mis juguetes favoritos de la infancia, los Micro Machines.

¿Quién de los nacidos en los 80 o 90 no recuerda los Micro Machines (especialmente de los chicos, que éramos los que más afición teníamos a los coches por aquel entonces)?  Los Micro Machines se empezaron a fabricar en 1980 por una compañía llamada Galoob, posteriormente adquirida por Hasbro y se siguieron comercializando hasta principios del 2000, donde la demanda por estos juguetes bajó hasta niveles no rentables para seguir produciéndolos. En España tuvieron su apogeo a principios de los 90.

Lo que marcaba la diferencia de estos coches y los hacía tan especiales (y deseados), sobre todo si los comparamos con los clásicos de Hot Wheels o Matchbox, era que estaban fabricados en una escala mucho más pequeña (1:152), lo cual ya les hacía diferenciarse notablemente de los de la competencia. De igual forma, influía que nunca antes habían llegado al mercado coches tan pequeños para jugar  (esas escalas estaban reservadas a coches de colección) y eso hacía que a todos nosotros nos impulsase una fuerza irresistible a tener cuantos más mejor.

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Otra cosa que los hacía especialmente atractivos era que muchos de los modelos de coches no eran inventados, sino que eran reproducciones de marcas y modelos reales. Recuerdo que había reproducciones de Ferrari, Porsche, Corvette,  Audi, Mercedes, Volkswagen y un largo etcétera de coches americanos poco conocidos para mi en aquel momento.

También era habitual que se sacasen al mercado series de coches de temáticas diferentes. Por ejemplo, había series de coches de carreras, de fórmula 1, todo terrenos, deportivos, descapotables, clásicos, etc, lo cual fue una estrategia muy inteligente puesto que impulsaba a coleccionar las diferentes series.

Pero no sólo se limitaban los Micro Machines a los coches, sino que también sacaron motos, camiones, helicópteros, aviones, tanques e incluso modelos de Star Trek, Star Wars, Babylon 5, Power Rangers y muchos otros. Más tarde incluso comercializaron sets completos como ciudades, aviones, camiones plegables de gran tamaño donde podías jugar con tus Micro Machines aunque, la verdad, estos kits de juego no tuvieron mucho éxito, al menos en España.

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Los Micro Machines en el recreo del cole

Era curioso, pero cada niño tenía una forma diferente de jugar con ellos. A mí lo que me gustaba era hacer competiciones de coches junto a mis amigos. Nos poníamos en los recreos del colegio y montábamos unos circuitos en el suelo pintados con tiza. Cada uno tenía un coche y, por turnos, teníamos que ir impulsándolos como si fuesen chapas. El que llegase el primero a la meta ganaba y el último perdía su Micro Machine, que se lo tenía que dar al ganador.

Otros directamente jugaban de la forma clásica, es decir, llevando el coche con la mano por el suelo y demás barandillas, especialmente por estas últimas donde se jugaba bastante bien debido al tamaño de los coches. Los más sibaritas no jugaban con ellos sino que los coleccionaban y los exhibían a los amigos en el colegio, lo cual nunca entendí porque lo divertido era jugar con ellos.

Los videojuegos de los Micro Machines

La popularidad de los Micro Machines fue tal a finales de los 80 y principios de los 90, que tuvieron su propia saga de videojuegos desarrollados por Codemasters (salvo el último, Micro Machines V4 desarrollado por Supersonic Software pero distribuido por Codemasters).

El primer juego salió en el año 1991 para la NES, convirtiéndose un par de años más tarde a las portátiles de la época (Game Boy y Game Gear) y a la SNES debutando en los 16 bits. Su temática, como no podía ser de otra forma, era de carreras donde diferentes Micro Machines competían en diversos lugares o rincones de una casa (como una bañera o una mesa). El juego era muy divertido, lleno de colorido y que enganchaba fácilmente, especialmente por los diferentes escenarios repletos de detalles. La velocidad estaba igualmente muy conseguida y la física del juego era muy decente para la época.

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Si bien es cierto que le han seguido más de ocho entregas posteriores para casi todas las consolas y PC, la gran mayoría de ellas fueron bastante mediocres, por lo que me quedo sin duda con la primera entrega de la serie que para mi es un auténtico clásico.

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