Los mayores errores en las campanadas de fin de año de la década de los 80 y 90

¡Por fin llega la gran noche del año! Dentro de un par de días las familias se reunirán para cenar como si el mundo se acabase, beber casi de la misma forma, ver el especial de Nochevieja (por suerte o por desgracia, hoy en día tenemos bastantes más opciones en cuanto a programas de fin de año que en los 80), aguantar al cuñado sabelotodo, al abuelo y sus batallitas y, como no, tomar las uvas.

La tradición de las uvas de Nochevieja, también llamadas uvas de la suerte, parece remontarse a finales del siglo XIX y desde entonces se ha convertido en todo un ritual para los españoles y, más recientemente, también se ha acabado extendiendo a algunos países de América Latina.

Dentro del conjunto de esta tradición, nos encontramos con los programas especiales que, primero en TVE y ya a partir de los 90 en el resto de cadenas españolas, tenían (y tienen) como objetivo comentar las doce campanadas, con la idea de ayudar a todos nosotros a comer correctamente las uvas al compás de las mismas.

Sin embargo, en ciertas ocasiones, esa loable intención se ha tornado en dramática, fundamentalmente por errores de los presentadores. Repasamos en esta entrada tres de los mayores fallos y errores en los programas de las campanadas de los años 80 y 90.

3er Puesto: Las campanadas más rápidas de la historia – Nochevieja de 1996 (todas las cadenas)

Nos situamos en la Nochevieja de 1996, ante cualquiera de los programas, cadenas o presentadores de aquella noche, daba igual. Las campanadas comenzaban a repicar pero, cual era la sorpresa que lo hacían a un ritmo extraordinariamente rápido en comparación con su cadencia habitual.

Caras de asombro, disimulos, atragantos, platos llenos de uvas, todo fue un desastre. La razón de tal velocidad fue simple. Al parecer, todos los años el ritmo de las campanadas se ralentiza la noche del 31 de diciembre para que nos de tiempo a comer las uvas. Aunque nunca se llegó a saber de forma clara el motivo, en la Nochevieja de 1996 no se hizo tal cambio y nos tuvimos que comer las uvas en los 17 segundos que, como en cualquier otro día, el reloj de la Puerta del Sol tarda en dar 12 campanadas.

 

2º Puesto: La “campanada” de Irma Soriano – Nochevieja de 1993 (Antena 3)

La buena de Irma Soriano, presentadora muy popular de la época, se encontraba al frente (y en solitario) de la presentación de las campanadas de la joven cadena Antena 3.

El caso es que, muy dicharachera ella, hablaba y hablaba sin parar cuando comenzaron a oírse los cuartos. Haciendo caso omiso de los mismos, continuó con su propia conversación un buen rato hasta que se oyó la primera campanada, la cual confundió con el primer cuarto.

A partir de ahí fue todo un disparate. Las campanadas seguían avanzando y ella como si nada, entendiendo que todo ello eran los cuartos. Así hasta que, por fin, en la campanada novena comenzaba su peculiar cuenta atrás, pregonando a toda España que esa campanada era realmente la primera.

La cara de Irma cuando se dio cuenta de su error era todo un poema. Las doce campanas ya habían acabado y ella, nerviosa, miraba a todos lados. No entendía nada. Empezó a preguntar a sus compañeros con la mirada  de qué diantres pasaba, pero la respuesta era clara. Había dejado a media España sin comer las uvas de la suerte.

 

1º Puesto: Los cuartos de Marisa Naranjo – Nochevieja de 1989 (TVE)

La posición número uno de este ranking es para Marisa Naranjo, paradigma de las equivocaciones televisivas de Nochevieja. A día de hoy y, para su desgracia, se sigue poniendo de ejemplo año tras año.

En primer lugar hay que decir que eran otros tiempos. Sí, su error fue garrafal, pero se debe reconocer que era una excelente profesional (no como la mayoría de especímenes que presentan hoy en día estos programas), y que por aquel entonces la retransmisión de las uvas no se hacía directamente en la Puerta del Sol, sino que se llevaba a cabo desde un cuarto cerrado y sin monitores, por lo que la presentadora no tenía visibilidad ninguna sobre el reloj.

¿El error? Trascendente pero simple. Confundió las campanadas con los cuartos. La pobre Marisa anunció las campanadas como si fuesen cuartos y las dejó continuar llegando incluso a decir que el sonido de los cuartos era totalmente diferente al de las campanadas. El desastre lo remató, una vez finalizaron las campanadas, indicando que ahora llegaban las doce campanadas.

En fin, un desastre que, dado que TVE era la única cadena que realizaba la retransmisión al no haber llegado aún las emisoras privadas a España, dejó literalmente a todo el país sin disfrutar de las uvas. Por desgracia, la sociedad de la época no la llegó a perdonar y este error supuso en gran medida su desaparición de la televisión.

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