5 productos de McDonald’s comercializados en los 80 y 90 que fueron un fracaso (I)

McPizza

¿McDonald’s vendiendo pizzas? Pues sí, en los locos años 80 sucedió. La idea no era mala, ¿por qué no servir también pizzas y competir con Domino’s o Pizza Hut? El proyecto nunca pasó de ser un piloto en el que se iban adhiriendo ciertos establecimientos, casi todos ellos localizados en Estados Unidos.

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En un principio se ofrecían pizzas familiares que eran llevadas a la mesa por un empleado del establecimiento, pero posteriormente se ofrecieron también pizzas individuales. A medida que se fue comprobando que el público reaccionaba positivamente se incrementaron el número de hamburgueserías de la cadena que las ofrecían.

Sin embargo, McDonald’s acabó retirando las pizzas al llegar al año 2000. ¿El motivo? Al contrario que las hamburguesas, las pizzas tardaban una media de 11 minutos desde que se pedían hasta que se servían y eso estaba perjudicando su fama de comida rápida.

McPizza

Mighty Wings

Mighty Wings

Las alitas de pollo han estado casi siempre presentes en el menú de McDonald’s, si bien han ido adoptando diferentes formas de preparación y presentación. Esta variedad se introdujo en 1990 y se caracterizaban por estar rebozadas, al estilo Kentucky Fried Chicken. Duraron muchos años, pero nunca alcanzaron demasiada popularidad y finalmente se dejaron de vender en 2003. Sorprendentemente volvieron a aparecer entre 2012 y 2013 con la misma receta pero algo especiadas.

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Arch Deluxe

ArchDeluxe

Uno de los primeros intentos de McDonald’s de comercializar productos “deluxe”, algo que en los últimos años se está popularizándo considerablemente. Sin embargo, en 1996, año en que fue lanzada esta hamburguesa, los productos “deluxe” no eran todavía muy aceptados por los clientes de McDonald’s, básicamente adolescentes. Acabó siendo retirada, a pesar de ser uno de los productos que más dineró se empleó en marketing.

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McDLT

McDLT

Extraño invento el que sacó McDonald’s a principios de los 90. Consistía en una cheeseburger servida abierta en una especie de bandeja de carton en donde se separaba por un lado la carne y queso y por otro la lechuga y el tomate, con la idea de que el cliente juntase ambas partes. La idea era reforzar la alimentación saludable que representaba la parte vegetal de la hamburgesa. La gente no lo entendió ni el concepto ni la necesidad de ser ellos mismos quienes terminaran de preparar la hamburguesa juntando ambas partes.

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McStuffins

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Llegaron tan rápido como se fueron. Una imitación de los hot pockets tan extendidos en Estados Unidos (una especie de mini empanadas que se calientan en el microondas). En 1993 McDonald’s los comenzó a vender rellenos de carne, queso, pepperoni, etc, a los que acompañaban diversas salsas. Duraron escasos meses debido a la total indiferencia de los consumidores.

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Compañías de electrodomésticos y electrónica populares en los 80 y 90 que acabaron desapareciendo (I)

Telefunken

Hablar de Telefunken era hablar de calidad alemana siendo rara la casa que en los años 80 no contaba con una aparato electrónico de esta marca, especialmente televisores.

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Telefunken se creó ni más ni menos que en 1903 como una joint venture entre Siemens y AEG, ambas alemanas. Su denominación comercial no era Telefunken en aquel momento sino la mucho más complicada Gesellschaft für drahtlose Telegraphie System Telefunken. Desde un principio Telefunken se especializó en telecomunicaiones, siendo la primera empresa que desarrolló un sistema de radionavegación para zepelines durante la Primera Guerra Mundial y fue pionera, además, en los años sucesivos en sistemas electrónicos y de radio, tanto en el campo militar como civil.

En 1941 AEG se quedó con el 100% de las acciones de Telefunken y la disgregó como una subsidiaria para volver, en 1967, a fusionarse con AEG denominándose AEG-Telefunken. Esta etapa fue muy relevante para la marca ya que desarrolló el sistema PAL (sistema de codificación de la señal analógica utilizada en gran parte del mundo), comercializando asimismo multitud de productos electrónicos para el hogar como televisores, vídeos, radios, equipos de música, relojes despertadores, etc.

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Además, Telefunken fue muy conocida y reputada por los micrófonos que comercializaba que, aunque llevaban su marca, no eran realmente productos fabricados por ella sino por Neumann.

En España Telefunken se hizo un hueco muy importante en el mercado de los televisores. ¿Quién no recuerda las famosas teles cuadradas y de color marrón imperantes en los salones de las casas de los 80?, ¿o aquellos equipos de música enormes con multitud de botones y de color gris aluminio?

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Sin embargo, en 1985 AEG fue comprada por Daimler, la cual continuó fabricando productos Telefunken hasta 1995, momento en que dejó de fabricarlos aunque conservó los derechos de la marca hasta 2007. En ese año vendió la sociedad que aglutinaba los derechos de marca (Telefunken Licenses GmbH) a Live Holding AG, creando ésta una nueva sociedad denominada Telefunken Holding AG. Es por ello por lo que a día de hoy todavía se pueden ver televisiones con la marca Telefunken.

Aiwa

Aiwa fue, sin duda, una de las marcas más características de electrónica de los años 90, centrada fundamentalmente en el sector del sonido. Es especialmente recordada por todos gracias a sus walkman.

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La compañía se fundó en 1951 en Japón y desde un principio se orientó hacia la producción de grabadoras y reproductores de audio. Sus primeros años fueron de crecimiento espectacular y ya en los 60 Sony adquirió la mayoría de acciones de Aiwa. Sony se propuso dos objetivos con esta adquisición, expandir la marca por Europa y Estados Unidos y, por otro lado, convertirla en su “marca blanca”.

Ya en los 80 Aiwa apostó fuerte por el nicho de audio y aumentó considerablemente su catálogo produciendo equipos de música, mini cadenas, tocadiscos, altavoces, amplificadores y, por supuesto, los famosísimos walkman. Es más, se adentró en la producción y comercialización de cintas Betamax y creó el primer sistema de cintas de audio digital. Por desgracia, ni la amplicación de productos ni la adopción de estas últimas dos tecnologías tuvo un efecto beneficioso y Aiwa atravesó varios años de números rojos.

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Para intentar solventar la pésima situación financiera, en los primeros años de la década de los 90 se consolidó aún más la idea que tenía Sony de que Aiwa fuese una marca de bajo coste, lo que sin duda alguna repercutió en la calidad de sus productos. Se comercializaron productos de precios bastante bajos, especialmente si los comparábamos con los de Sony, pero no destacaban precisamente por su calidad de audio.

Con la llegada del año 2000 y la introducción del mp3 e internet Aiwa quedó fuera de juego por completo. Su tecnología era ciertamente obsoleta y no tenían capacidad para introducir ningún cambio en el modelo de negocio o sus productos con el que pudiesen apostar. En 2002 Sony lanzó una última apuesta y compró el 100% de Aiwa, pero fue demasiado tarde y en 2006 se dejaron de fabricar productos Aiwa.

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Sorprendentemente en el año 2015 una empresa americana, Dormitus Brands, compró los derechos de la marca Aiwa a Sony. Gracias a esta compra hoy en día Aiwa ha vuelto a sacar al mercado un producto denominado Exos-9, sólo disponible en EEUU, que no es más que un reproductor bluetooth de 300 dólares.

Olivetti

Esta marca se encuentra en nuestro imaginario colectivo especialmente por las míticas máquinas de escribir que poblaron todas las casas desde los años 70.

olivetti

Sin embargo Olivetti es una compañía con una larga trayectoria que se remonta ni más ni menos al año 1908, año en que Camillo Olivetti fundó en Turín una empresa de máquinas de escribir. En los años 20 y 30 se expandieron internacionalmente y fueron creando productos diferentes, aunque todos ellos enfocados a la oficina, tales como calculadoras y muebles de oficina.

En los años 50 y 60 la compañía se consolidó a nivel internacional como símbolo de calidad y diseño. A ello contribuyeron sin duda productos como la máquina de escribir Olivetti Lettera 22 y la calculadora Divisumma 24, vendiéndose millones de unidades. Pero los años del cambio llegaron realmente en los 70 y 80, donde la compañía apostó por el ámbito electrónico en lugar del mecánico.

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En este sentido tenemos dos exponentes fundamentales de este cambio, la primera máquina de escribir electrónica lanzada en 1978 (ET 101) y el primer ordenador personal fabricado en Europa (el M20) de 1982, seguido por el M24, en 1983.

El M20 incorporaba una CPU Zilog Z8001 a 4Mhz y 128 KB de RAM. El gran problema de este ordenador era su absoluta incompatibilidad con los IBM PC. De hecho, tenía su propio sistema operativo llamado PCOS, lo cual acabó avocando su fracaso.

El M24 mejoró el gran punto débil del M20, incorporando una CPU Intel 8086 a 8 Mhz con 128 KB de RAM y compatible con los PC. Usaba además el sistema operativo DOS. Aunque en Estados Unidos pasó muy desapaercibido, en Europa fue todo un éxisto de ventas y ayudó a consolidar a Olivetti como una de las grandes compañías de informática a nivel mundial.

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De esta forma, los años 80 y principios de los 90 Olivetti se centró en la producción de ordenadores, sacando un buen número de modelos durante esos años, tanto de sobremesa (M19 [086], M290 [286], PC S 286S [286], M300 [386], etc) como portátiles (M10, M111, D33, etc).

A pesar del gran esfuerzo de Olivetti por ganarse un lugar en el mercado de los ordenadores, a mediados y finales de los noventa el sector sufrió una total revolución. Los márgenes de los equipos eran cada vez menores y la producción de genéricos o clones con chips y componentes fabricados en Asia era cada vez mayor. En definitiva, a las empresas europeas y americanas de ordenadores les era muy difícil competir y, sobre todo, bajar sus precios para igualarlos a los de sus competidoras “genéricas”.

Lo anterior provocó un colapso financiero en Olivetti, lo que llevó a la venta de la mayoría de su accionariado en 1999 y 2001 a un grupo inversor italiano. Curiosamente ese mismo año Olivetti adquirió el 52% de Telecom Italia. Finalmente y, tras una extraordinariamente compleja fusión, sacó algunos productos enfocados al gran público como tabletas (OliPad)  y smartphones (Olivetti Oliphone) pero se ha enfocado desde entonces en productos a nivel corporativo como como impresoras, terminales de venta o cajas registradores, así como en servicios y soluciones digitales.

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Grandes superficies donde todos comprábamos en los 80 y que han desaparecido (I)

Hoy en día estamos más que habituados a comprar en centros comerciales o grandes hipermercados. Tenemos decenas de cadenas y centros para elegir y el  hecho de ir a comprar a estas grandes superficies se ha convertido en algo totalmente habitual.

Esta corriente comercial se comenzó a desarrollar en España en los años 80 (con permiso de El Corte Inglés o Galerías Preciados, que venían de antes). Hoy recordamos a algunos pioneros de las grandes superficies de los 80 que marcaron una época pero que por diferentes circunstancias acabaron desapareciendo:

Pryca

Hablar de Pryca (Precio y Calidad) es referirnos al pionero en España de las grandes superficies comerciales tipo hipermercado. Se creó en 1976 por medio de una sociedad formada por Carrefour y Simago (otro de los míticos de los 80), controlada esta última por March.

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Su estrategia fue clara desde un principio, y no fue otra que traer a España el modelo de hipermercado americano, algo totalmente desconocido en aquella época por estas tierras. Para ello optó por construir sus centros comerciales a las afueras de los grandes núcleos urbanos, con una superficie muy extensa y con enormes aparcamientos que permitieran a las familias acudir con su coche (y con ello facilitar compras masivas). Fueron también de los primeros en introducir la marca blanca (por ejemplo, TEX en textil).

El modelo funcionó francamente bien y poco a poco los hipermercados se fueron rodeando de gasolineras, galerías comerciales o cines, algo que es habitual hoy en día. La gente solía acudir en masa, maravillados por el concepto (especialmente los que éramos niños por aquel entonces).

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La gran expansión de Pryca se produjo entre 1985 y finales de los 90, cuando contó con más de 100 centros comerciales, llegando incluso a salir a bolsa. Sin embargo, la amenaza del aterrizaje de Wall-Mart en Europa hizo que Carrefour se fusionase con Promodès (dueña de Continente). Tras esta unión los centros Pryca y los Continente pasaron a ser Carrefour, todo ello con el objetivo de frenar la entrada del gigante americano.

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Celso García

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Los almacenes Celso García quizás no fueron los más populares, pero contaban con un público muy fiel y consolidado en las ciudades en las que se asentó la cadena (Madrid y Salamanca).

Quisieron crear un estilo propio, diferenciado al de El Corte Inglés o Galerías Preciados. En realidad compartía varias cosas con estos centros comerciales, pero pretendieron dirigirse a un cliente de clase media acomodada, algo más “sibarita” de la que podía acudir a aquellas otras dos cadenas.

El estilo y la decoración de las tiendas Celso García era muy sobrio y “noble”, predominando las maderas oscuras, las paredes enteladas y las moquetas con las siglas CG lo que, unido a un trato al cliente por parte de los vendedores muy cuidado, hacía que el comprar allí fuese algo calmado y tranquilo, alejado del bullicio de otros centros.

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Finalmente Celso García fue víctima de una gestión anticuada que no supo adaptarse a los nuevos tiempos que corrían, quedándose fuera del mercado en cuanto a innovación y talento, lo que le hizo perder cuota de mercado. En 1987 la cadena se vendió a un grupo de inversores (H Capital), los cuales vendieron la empresa dos años después a Cortefiel y Marks & Spencer (que a su vez fue comprado por El Corte Inglés).

Galerías Preciados

Sin duda el gran rival del El Corte Inglés desde los años 40 y el que finalmente perdió la batalla. Galerías Preciados fue fundado por Pepín Fernández, primo de César Rodríguez (fundador de El Corte Inglés) tras llegar de Cuba y haber visto los grandes almacenes de La Habana.

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Sin embargo, el poderío de El Corte Inglés sobre Galerías Preciados no fue siempre así. Hasta los años 60 era Galerías quien dominaba claramente el mercado de la distribución en España, pero cuando murió César Rodríguez y se puso al frente Ramón Areces, el Corte Inglés inició una expansión que se llevó por delante a su eterno enemigo.

El gran problema de Galería Preciados fue su enorme endeudamiento del que nunca se pudo recuperar fruto, asimismo, de un plan de expansión que no salió del todo bien. Ya en 1979 el Banco Urquijo, su gran acreedor, se hizo con el control de la empresa. A su vez Rumasa de hizo con Urquijo en 1981, lo que condujo a que Galerías pasase a ser parte de su conglomerado de negocios. Sin embargo, la conocida expropiación de Rumasa en 1983 derivó en la venta de las galerías comerciales al grupo venezolano Cisneros.

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Si bien el devenir de Galerías Preciados ya había sido lo suficientemente complicado, a partir de 1987 se sigue retorciendo cuando Cisneros vuelve a vender la compañía a la británica Mountleigh. Estos hicieron un gran esfuerzo por reflotar la cadena, modernizando e invirtiendo en los centros, pero no fue suficiente y las pérdidas continuaban aumentando. Aguantaron hasta 1992 cuando la empresa se vendió, de nuevo, a un grupo de inversores nacional, los cuales no hicieron más que engordar las pérdidas hasta que en 1995 caen en la mayor suspensión de pagos hasta entonces (28.000 millones de pesetas).

Lo que sucedió en 1995 es de sobra conocido, El Corte Inglés adquirió Galerías Preciados y todos sus centros, cambiando la marca de éstos por la suya propia acabándose la historia, con ello, de uno de los más importantes grupos de distribución de nuestro país.

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PMI

 

Los productos PMI tuvieron cierta presencia a finales de los años 80 y 90 gracias a la oferta de productos para el desayuno, su precio competitivo (especialmente si se comparaban con los de Pascual) y las numerosas campañas publicitarias que protagonizó en televisión.

PMI fue una marca lanzada por el grupo Pascual cuyo objetivo era, por un lado, lanzar productos más económicos para poder llegar a un espectro mayor del mercado y, por otro lado, poder comercializar una mayor producción de leche.

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Así es, el origen de la comercialización de una segunda marca de leche Pascual era sacar al mercado la producción lechera que les llegaba a la central los viernes. Como uno de los principios de Pascual era que su leche tenía que ser envasada y distribuida en las 24 horas siguientes a su recogida, tenían problemas en comercializar toda la leche que llegaba los viernes al no tener empleados que trabajasen los fines de semana. Por ello, se pensó que si se creaba una nueva marca más barata podrían guardar esa leche los fines de semana para envasarla y comercializarla los lunes, es decir, pasadas 24 horas de su recogida.

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Si bien esa fue la causa de que Pascual crease una segunda marca “blanca” de leche, la compañía no se quedó ahí y aprovechó la enseña PMI para sacar toda una nueva gama de productos que se solapaban con los de su marca “madre” pero que eran algo más baratos, aunque para muchos, de bastante peor calidad.

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En este sentido, se comercializó una línea de yogures o, mejor dicho postres lácteos (ya que no eran realmente yogures), que se caracterizaban por no necesitar refrigeración y cuyo sabor era bastante artificial, por lo que nunca tuvieron realmente éxito; una línea de cereales enfocados al público infantil bastante amplia, con toneladas de azúcar y sabor algo pastoso, que incluía los famosos Ñampa Zampa; y sus propios zumos, de varios sabores y presentaciones, pero que no alcanzaban ni de lejos a los de Zumosol.

Finalmente Pascual decidió abandonar la marca PMI en el año 2009, ahogada por los propios problemas financieros de la compañía y por la marca blanca, que empezaba a adueñarse de los lineales de los supermercados en España.

Starlux

La marca y los productos de Starlux estuvieron presentes en la mayoría de las cocinas españolas de los años 80 y 90, ya que contaba con algunos de los productos más populares de aquellas décadas.

STARLUX

Starlux fue en su origen una empresa italiana centrada en el mercado de las sopas de sobre, pero poco a poco se fue diversificando y se lanzó al mercado de las salsas de tomate, el caldo concentrado, infusiones y, como no, a la crema de chocolate.

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Efectivamente, como olvidar el tomate frito Starlux o el tomate natural Tomator; las pastillas de caldo concentrado imprescindibles en aquellos años para preparar sopas; o la mítica Nocilla de nuestras meriendas.

Starlux fue comprada a mediados de los años 90 por Knorr la cual, a su vez, fue absorbida por Gallina Blanca, lo cual hizo que se perdieran la gran parte de los productos. De esta forma, Nocilla fue vendida a Nutrexpa, las pastillas de caldo fueron sustituidas por Avecrem y el tomate frito Starlux y el natural Tomator se abandonaron.

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Sin embargo, en el año 2016 Ybarra firmó un acuerdo comercial con Gallina Blanca para relanzar el tomate frito Starlux y Tomator, por lo que hoy en día es posible encontrar estos dos productos en las tiendas.

Avidesa

Avidesa fue una compañía con larga tradición empresarial en España y cuyo origen poco tiene que ver con los helados. En sus primeros años de existencia, a finales de los años 50, su actividad comercial se centró en la producción y comercialización avícola, si bien a mediados de los 60 se fue introduciendo en el mercado de los helados.

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Fue tal el éxito de su negocio de helados que rápidamente la empresa se fue reorientando casi exclusivamente a este sector, dejando finalmente atrás la producción avícola a principios de los 80. La popularidad de la marca fue tal que protagonizaron algunos de los patrocinios más sonados de la época, llegando a ser el helado oficial del Mundial de Fútbol de 1982.

De esta época de los 80 destacan sus tarrinas de chocolate y vainilla, los helados de cucurucho (los Apolos), el Avi-cola, el Semaforito y, por supuesto, los sándwich de nata que estaban deliciosos.

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A finales de los 80 la compañía comenzó a atravesar serias dificultades económicas y de financiación, lo cual muchos achacaron  al esfuerzo que tuvo que hacer la empresa para pagar el rescate de Luis Suñer, fundador de la compañía, que fue secuestrado por ETA en 1981. Asimismo, pudieron influir la terribles inundaciones de Tous de 1982 que arrasaron la fábrica de Avidesa. Por ello, en 1991 el Banco Bilbao Vizcaya (actual BBVA) se hizo con Avidesa comprando la totalidad de sus acciones para a su vez volver a vender la compañía en 1993 a Nestlé, la cual ya contaba con Camy y Miko. Debido a ello, Nestlé decidió discontinuar la marca Avidesa y centrarse en aquellas otras dos marcas de helados.

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Marcas y compañías de alimentación populares en los 80 y 90 que acabaron desapareciendo (I)

 

Marcas y compañías de alimentación populares en los 80 y 90 que acabaron desapareciendo (I)

A todos nos vienen a la mente montones de alimentos y bebidas que solíamos comer y beber cuando éramos niños o adolescentes y que, sin darnos cuenta, acabaron desapareciendo de los lineales de los supermercados.

La desaparición de muchos de estos alimentos no tienen explicación lógica. Eran sabrosos, se vendían a todas horas, eran populares y sin embargo los liquidaron casi de manera fulminante.

Por ello, hemos decidido hacer un breve ranking de tres alimentos y bebidas que todos consumimos en los 80 y 90 que, al menos, nos gustaría volver a probar.

Fuitopia

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Corría el año 1994 cuando Coca-Cola lanzó una nueva bebida sin gas a base de frutas  para competir con Radical Fruit, de Pepsi. El concepto era bastante innovador para aquellos años, aunque no muy alejado de lo que ya venía haciendo Pepsi con su Radical.

La idea de Coca-Cola consistía en comercializar una bebida (refresco) de frutas sin gas, de originales sabores y muy enfocada en el público joven. En un principio ofrecía una imagen más conservadora (muy en línea con la casa comercializadora), aunque según fue pasando el tiempo se acercó mucho más al estilo desenfadado y psicodélico de Radical, en un intento desesperado por robar cuota de mercado a ésta. Sacaron un montón de sabores y todos ellos con sugerentes nombres como Mangozada a la mandarina o Pasión al melocotón. A decir verdad los sabores de Fruitopia estaban muy bien conseguidos y además eran percibidos como mucho más naturales que los de Radical.

Coca-Cola invirtió una ingente cantidad de dinero y recursos en promocionar Fruitopia en el mundo, llegando a los 30 millones de Dólares sólo en 1994. Incluso la revista Time nombró a esta bebida como uno de los 10 mejores productos de dicho año. Asimismo, llegó a un acuerdo con McDonald’s para que se incluyese a ese refresco como opción para sus menús.

Sin embargo, Fruitopia llegó demasiado tarde a un mercado colonizado por Radical Fruit y su cuota de mercado fue siempre bastante pequeña (en un mercado que de por sí no era muy grande). Por ello, a pesar de los esfuerzos en marketing, Coca-Cola decidió dejar de comercializar la bebida en varios países a finales de los 90, entre ellos España para apostar por su nueva línea de zumos, Minute Maid.

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Yogures Yoplait

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Lo primero que se debe precisar de Yoplait es que esta marca sigue existiendo fuera de España, fundamentalmente en Estados Unidos, México, Canadá, Francia o Reino Unido entre otros países, por lo que no estamos ante una completa desaparecida.

Yoplait fue una de las marcas de yogures más consumidas en España en los años 80 y 90, aunque es cierto que a finales de los 90 su consumo comenzó a caer de forma considerable, lastrada por la omnipresente Danone, que siempre fue su principal competidora.

Los sabores de estos yogures eran muy variados, coco, naranja, fresa, macedonia, natural y mi preferido, vainilla. Recuerdo especialmente este sabor como el mejor de todos los que se vendían y, por alguna razón, fue el primero en desaparecer.

Pero con independencia de sus sabores, Yoplait se hizo famosa por el gran número de regalos promocionales que sacó durante los años que estuvo a la venta. Vajillas, cristalerías, cubiertos, toallas, juegos y muchos otros productos que llenaron las casas españoles en las décadas de los 80 y 90.

Por desgracia, Yoplait decidió cesar su negocio en España en el año 2001 por la baja demanda de sus productos y al no haber podido conseguir comprador para su negocio.

Los Fistros de Matutano

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Estos son unos grandes olvidados, pero basta con ver el dibujo de las bolsas para recordarlos inmediatamente. Los Fistros eran un snack muy parecido a los Bocabits (en realidad eran lo mismo) que salieron al mercado en el año 1994 y se vendían por 25 Pesetas.

El producto como tal no sorprendía, ya que no dejaban de ser Bocabits de toda la vida en una bolsa con la cara de Chiquito, pero hay que reconocer que nos hacían mucha gracia los dibujos de Chiquito y sobre todos sus tazos, que también venían personalizados con el popular personaje.

En definitiva, Matutano quiso aprovechar el tirón de Chiquito de la Calzada sacando un producto que ya existía pero utilizando hasta la extenuación la imagen del bueno de Chiquito.

Como era de esperar, el experimento no duró mucho, ya que se dejó de comercializar en ese mismo año 1994.

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